Vagones

Erik Borruel

6/7/20261 min read

Ciudad de México. Un día, quizá, de los años 50s.

  • Procedencia: Archivo familiar.

1969, año del acento del gringocentrismo; los tecnócratas, científicos, políticos y algunas gentes de a pie soñando con pisar la luna, y las personas en San Francisco peregrinando con flores en la cabeza y carteles en repudio a los asesinos de Vietnam. A muchos kilómetros de distancia, los Beatles tocando en una azotea con Billy Shears. Los futuros músicos de Avándaro escuchando. A varios metros bajo el suelo, cientos de estudiantes mexicanos, enemigos del estado, mezclándose con el polvo que moldea los túneles que transita la inequívoca materialización del progreso en una ciudad-monstruo, un gusano metálico, brillante promesa para la clase trabajadora: el nuevo metro. Porque nunca había sido tan fácil llegar a tu destino y mirar por esa ventanilla que da a otras ventanillas que da a otras ventanillas que te recuerdan que este es un mundo nuevo, de perspectivas, de puestas en abismo, de cosas inevitables.